la casa amarilla (Van Gogh, 1888)

31 Desembre 2017

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“Mi casa aquí está pintada por fuera de un amarillo manteca y las contraventanas son de un verde fuerte. Está situada a pleno sol, en una plaza dónde también hay un gran parque verde con plátanos, adelfas y acacias. Por dentro todas las paredes están blanqueadas y el suelo es de baldosas rojas. Por encima, el cielo de un azul intenso. En esta casa puedo verdaderamente vivir, respirar, reflexionar y pintar.”

(Vicent Van Gogh, cartas a su hermano Theo)

“Tengo que decirte que, incluso mientras trabajo, pienso constantemente en crear un estudio en el cual podamos vivir tú y yo y, a la vez, convertirlo en albergue y refugio para nuestros amigos cuando lleguen tiempos difíciles’

(Vicent  Van Gogh a Paul Gauguin, octubre de 1888)

A principios de 1888, Vincent Van Gogh, harto del bullicio de París, decide hacer un viaje a la Provenza. Se enamora “locamente” de sus paisajes y se le ocurre la idea de crear una comunidad de artistas en Arlés. Al llegar en marzo se aloja temporalmente en un café pero poco tiempo después, en mayo, alquila cuatro habitaciones de una casa de dos pisos, la conocida Maison Jaune. Por fuera, el edificio estaba pintado de amarillo y tenía unas vistosas contraventanas verdes. Frente a la casa podemos ver la zanja de las obras que estaban haciendo en la calle cuando Van Gogh pintó el cuadro y a la derecha, la terraza del restaurante donde solía comer. Por desgracia, la casa fue destruida en los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.

Los colores amarillos, azules y verdes se mezclan en alegre armonía. La luz será su otra gran preocupación, creando zonas iluminadas, como las fachadas de la derecha, y otras en sombra, como son las fachadas frontales. El detallismo evoca al arte naif, incluso en la manera de abordar el dibujo de los niños.

Para amplia información de las tortuosas relaciones de Van Gogh y Gauguin en su corta estancia en la Casa Amarilla consultar:

http://www.harteconhache.com/2010/05/dos-sillas-una-navaja-y-una-oreja.html

http://www.harteconhache.com/2011/12/intercambio-de-cromos.html


callad

29 Desembre 2017

Callad para escuchar el mundo
que en el fondo del corazón retumba
donde la verdad palpita
la pared de la impostura se derrumba
y aún de noche
se pueden ver los ojos de la vida.

Recelad de la noción de lo imposible
abrid el cerrojo del alma
aunque el lenguaje nos duela
tomad el aire donde germina la grana
y decid palabras
como ángeles que vuelan.

Autor: Marc García

Ilustración: Lita Cabellut, “The secret behind the veil”


las luces intermitentes de mis vecinos

26 Desembre 2017


“La luz
fue un suspiro mudo”

(Gabriel A. Jacovkis, fragmento del poema “La vela”)

Estaba la tristeza oculta
Y ese día reapareció.

Nunca elaboramos grandes manjares
tampoco éramos muchos los comensales
ni los obsequios fueron sensacionales.

Comíamos con mesura
todos juntos
y el papel que envolvía los regalos
era lo más valioso.

Esta mañana de Navidad
no siento ni frío ni calor
sólo una ausencia.

El desamparo me descubre que viven separadas.
Que la nostalgia se reparte el ayer y el mañana.
El desfiladero entre lo que ya no vivirás
y lo que un día habías vivido.

Hemos renunciado a los festejos,
la comida es frugal
la ceremonia de los presentes
dura un segundo y es incómoda.
Algunos años ni siquiera compramos nada.

Y, sin embargo,
conservo intactos
los sueños del presente.

Anoche,
en la cama,
las dos hermanas
contando las luces intermitentes
del balcón de mis vecinos.
Algunas
-defectuosas o rebeldes-
insisten en no apagarse.
Brillan incluso durante el día.
Me complace ponerles nombre.
Ninguna se llama bombilla.

Autor: Javier Solé, diciembre 2016

Del libro de poemas “Las hilanderas” (ISBN 978-84-9160-877-6)


nochebuena

24 Desembre 2017

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Hay una niña
sentada en la escalera de piedra.
Todos los temores
son una cerradura, una gota
de lágrima hermética.
Aquello que siente,
a ponerle palabras no acierta.
Tan solo,
suelo, llanto, padre, madre,
y ese ladrillo que levanta casas
pero de hogar no es respaldo.
Ruda y devastada, oráculo preciso
del presente es la semilla por hacer.
La nieve siempre es testigo
de lo negro, una conjura contra lo inmaculado.
Hay una niña llorando
en la escalera el día de nochebuena.
En el espejo
puedes ver como sus trenzas
las guadañas de los años decapitaron.
Tiene arrugas, y la nieve cubrió su melena.
Pero el miedo, el miedo no cambia.
Es un pedazo de nosotros mismos,
hecho salvaje ausencia.
Un llanto de niño Jesús
negándose a nacer
en el cieno de tanta locura.

Autor: Pilar Gorricho

Ilustración: Mark Demsteader, “Garland”


poema visual (Chema Madoz)

23 Desembre 2017


la Navidad de Juanito Laguna (Antonio Berni, 1962)

22 Desembre 2017

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En esta Navidad la familia, y hasta el perro de Juanito comparten una mesa muy sencilla, donde no falta el clásico pan dulce y el arbolito. La tristeza existe en los rostros, y es acentuada a través de la oscuridad de la habitación, apenas iluminada por la luz de un farol, el mantel amarillo y el rojo del cubrecama.

Todos se han congregado alrededor de la mesa; el padre, la madre, la abuela, los hermanos. El padre, el cuchillo en la mano da cuenta de quién corta las porciones del pan dulce y la mirada parece perdida en el vacío. La mamá amamanta al más pequeño de la familia, su cara refleja una dulzura que no ha podido deteriorar la dureza de la vida. La abuela: con una copa en la mano en actitud de brindis y el rostro curtido, rayado por la dureza de lo que le tocó vivir, pero sin perder la voluntad de festejo. Juanito es quien recoge las migas de pan dulce para dárselas al perro, que, muy contento, mueve la cola.

antonio-berni-retrato-de-juanito-laguna-1961A fines de los años 50, la figura de un niño empezó a aparecer como tema reincidente en la obra de Berni. Juanito Laguna surge como el primer personaje berniano. Está inspirado en los cientos de niños que el artista encontró en las villas miseria o barrios periféricos humildes que existían en la ciudad de Buenos Aires desde los años 30 y que incluso habían crecido en los últimos años.

Berni concibe a Juanito como hijo de un trabajador obrero, peón de la industria metalúrgica que vive en el barrio ubicado en el bañado de Flores y que pasa el tiempo jugando libremente en la calle. En “Retrato de Juanito Laguna” (1961) nos ofrece su rostro recurriendo a la técnica del collage.

Internacionalmente apareció por primera vez en la Bienal de Venecia de 1962, en la que Berni obtuvo el Gran Premio de grabado y dibujo. Su mundo está hecho a partir de retazos de tela, hojas de metal, latas aplastadas, contenedores plásticos, maderas, cartones y chatarra, desechos industriales que el artista ensambla magistralmente en construcciones monumentales.

En la serie de Juanito a Berni le interesaba trabajar el entorno, el paisaje, los rincones de la villa miseria con acumulaciones desbordantes de desperdicios.

“Es un arquetipo de esta realidad nuestra, un símbolo para sacudir la conciencia de la gente. Yo andaba haciendo apuntes por las barriadas y advertí que no me alcanzaba la pintura en sí para alcanzar la intensidad expresiva que buscaba. Así que empecé a juntar de la calle lo que encontraba y lo iba incorporando a la tela”.

La primera pintura de la serie, con un colorido deslumbrante y unas figuras fulgurantes fue “El carnaval de Juanito Laguna” (1960).

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Juanito Laguna es el niño pobre de las grandes urbes latinoamericanas. Representa a los chicos que viven en situaciones de pobreza, que habitan casas humildes o viviendas de chapa y cartón. Sus padres trabajan en fábricas o talleres, hacen changas para mantener a sus familias. Sus madres trabajan en la costura o limpiando casas. La situación de exclusión y pobreza de Juanito Laguna se ha acentuado desde los años 60, cuando nació el personaje, hasta nuestros días. Muchas de las fábricas han cerrado, los padres de los Juanito se han convertido en desocupados. No obstante, la serie de Juanito es discontinua y no atiende a una sucesión cronológica.

Juanito es retratado por Berni con una mirada de denuncia social y una enorme poesía. Juanito juega, viaja, se relaciona con los animales, saluda a los astronautas que pasan por su barrio, se emociona con las mariposas y los barriletes, festeja una Navidad pobre (pero Navidad al fin), aprende a leer, pesca, etc. Según el propio Berni, “Juanito es un chico pobre, pero no un pobre chico, porque tiene sus ojos cargados de porvenir”.

antonio-berni-el-mundo-prometido-a-juanito-laguna-1962En “El mundo prometido a Juanito Laguna” (1962) el futuro es desolador. Sobre el horizonte se levantan dos hongos, dos bombas atómicas. La idea de progreso y tecnología es muchas veces incoherente con la realidad de Juanito. Vemos los rostros atemorizados de los niños, mostrando el miedo. Ni siquiera se atreven a girar la cabeza. Berni ensambla diversas materias en el cuadro y para eso va a los barrios más míseros. Recoge de la basura sus materiales: son latas oxidadas, maderas, telas, tapitas de botellas, piedras, pedazos de vidrio, cartón. Todo. Todo vuelve a cobrar protagonismo a través de sus obras. Esta pintura representa una visión irónica y poética de la realidad de los trabajadores argentinos.

antonio-berni-las-vacaciones-de-juanito-1972En “Las vacaciones de Juanito” (1972) es el auto y la familia lo que atrapa nuestra mirada. Esta obra llama la atención porque Berni nuevamente incorpora partes de la carrocería de autos, sumados a los elementos de uso cotidiano. El autor recurre a materiales de fabricación en serie, que son puestos en desuso; dentro de la obra se convierten en objetos preciados, sensibles y liberados de toda clasificación industrial, capaces de acercarnos a la psicología de los personajes, que no pierden sus esperanzas de vivir unas vacaciones pese a las vicisitudes que soportan. El pañuelo cubre la cabeza de la muchacha, la cara de Juanito interrumpe el fondo de la inmensa superficie nocturna.

Finalmente, “Juanito Laguna going to the factory” (1977) o “Juanito dormido en el basural” (1973) confirman que el personaje de Berni sigue en el arrabal.

antonio-berni-juanito-laguna-going-to-the-factory-1977antonio-berni-juanito-dormido-en-el-basural-1973


el meu pare és escriptor

21 Desembre 2017


“Daría todo lo que tengo
todo lo que comparto con otros
todo lo que es de otros
todo lo que no tengo
por volver atrás
y no escribir este poema”

(David Trashumante)

Mi papi es escritor
va proclamar la Laia
a tothom en facebook
seixanta dies
abans de morir.

De vegades
per escalfar
al meu cor
aquestes paraules
i el seu orgull
al dir-les
tornen a mi.

És ben cert
que no van ser
les últimes
que vaig escoltar
pronunciar a la Laia.

Alguns de vosaltres
voleu creure
es va acomiadar
modèlicament
a la mare adéu mami
a la germana adéu Esther
i al seu papi adéu pare.
Jo també
sovint
necessito reescriure
els últims dies,
oblidar,
perdre selectivament la memòria.
Gairebé
aconsegueixo
escoltar
adéu papi
i podria
anar-me,
definitivament,
d’aquest món
amb aquest so
en el cap.

Ara bé,
l’últim que va dir
ho va escriure,
el llapis les seves ungles
el paper les seves cuixes
i era un desig
tan net i clar
com a impossible
Vull tornar a casa

Teniu davant vostre
un home gran,
apallissat,
que somia surt
amb la filla en braços
per la porta principal de l’hospital.

És de nit
però no tenim por.

És hivern
però encara amb les finestres del cotxe baixades
no tenim fred.

A casa l’àvia de la Laia prepara sopa.
Fa tan bona olor.

Autor: Javier Solé

Del libro de poemas “Las hilanderas” (ISBN 978-84-9160-877-6)


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