garrote vil (Ramón Casas, 1894)

30 Novembre 2014

Ramón Casas - garrote vil (1894)

Ramón Casas, como cualquier ciudadano de la época, vivía inmerso en los problemas sociopolíticos de España y, más concretamente, de Barcelona. La pena pública de muerte por garrote era la forma de ajusticiar en España desde finales del reinado de Fernando VII, pero en Barcelona no se había aplicado desde los años 60, lo que atrajo mucha expectación cuando de nuevo se utilizó en la década de los 90. La razón de resucitar este método tal vez estuviese en que se buscaba hacer visible el castigo ante la población en unos momentos en donde la violencia se empezaba a apoderar de las calles.

Casas inaugura con esta obra su serie de cuadros de crónica social. Según parece, el pintor reflejó la ejecución de Aniceto Peinador, un joven de diecinueve años ajusticiado en 1893 por un crimen pasional, huyendo tanto del patetismo de las escenas de género como en la retórica solemne de los cuadros de historia. Ahora bien, es también evidente que esta reproducción con exactitud linda con la aséptica instantánea fotográfica.

El motivo principal se centra en la muchedumbre que aparece retratada desde un punto de vista alto, agrupada en torno al cadalso, en el que se sitúan el verdugo, el reo y los sacerdotes. También participan en la escena los Cofrades de la Sangre con sus característicos capirotes. Entre el acusado y la multitud expectante, Casas introduce un espacio vacío, que contribuye a potenciar la tensión y el dramatismo sobre el grupo protagonista de la escena.

El pintor ha sabido implicar al espectador a través de varios recursos: 

  • Situarnos como un curioso más de una masa humana anónima, de espaldas, pero desde un punto de vista alto lo que nos convierte en observadores privilegiados. Esta solución, ya utilizada por Goya, nos permite contemplar toda la acción. Vemos la aglomeración de gentes sin forma que cierra el espacio por tres de los lados y cómo se agita queriendo contemplar el suplicio que va a cometerse en el patio de la cárcel. A nosotros, espectadores del siglo XXI, nos anima el mismo espíritu morboso de recrearnos en los detalles de la ejecución. Intentamos distinguir al condenado entre los sacerdotes y el verdugo y nos esforzamos por distinguir en su rostro tan lejano cómo asume su destino o se desespera.
  • Para recrear la sensación de la terrible muerte que se avecina utiliza una gama de colores fríos y pesimistas. Un cielo con nubes de plomo del que se desprenden jirones que dejan ver monótonos edificios amarillentos. Feas viviendas con sus hileras de ventanas y balcones uniformes y establecimientos industriales de los que sobresalen chimeneas que lanzan a la atmósfera más humareda oscura. A la izquierda se proyectan en escorzo las desnudas tapias de la cárcel, con la garita del centinela en el centro de los siniestras muros. Apoyados en ellas, guardias en actitud indiferente y remolona, como fatigados por lo extraordinario del servicio.  Los árboles sin hojas aumentan la concepción de escenario desolado y hostil. Incluso uno de ellos nos impide ver correctamente el patíbulo.

La descripción no puede ser más descarnada, pero sin caer en un dramatismo sentimental. Estamos ante un espectáculo y ante un testimonio de la sociedad en la que vive. Fotografías de acontecimientos similares  no pueden reflejar con tanta verosimilitud la escena.

Curiosamente una mirada fría, aparentemente desprovista de carga dramática, deviene en su objetividad, un testimonio donde nada es inocuo y la más desapasionada crónica termina perfilándose una denuncia sutil denuncia sin abandonar su carácter formal de crónica social.


sos

29 Novembre 2014

Fabian Perez - THE TRAIN STATION VII,
Ni sol,
ni versos,
ni vino.
Hay días
en los que solo un beso en la nuca
es capaz de aturdirme lo suficiente
como para salvarme del abismo.

Autor: Elvira Laruelo

Fuente original:

http://dandolalengua.blogspot.com.es/2014/06/sos.html

Ilustración de Fabián Pérez


el mercadillo del mercado

28 Novembre 2014

2014 (10) Making of 03 El cementerio que habitan los vivos 022
Todos los viernes
en la plaza del mercado
los vendedores ambulantes
desparraman las mercancías,
mezquinas viejecitas preguntan todos los precios
bulliciosas adolescentes exhiben un trasero respingón
músicos sin talento imploran unas monedas
dos municipales desahucian de un cajero al vagabundo

Para los pobres de solemnidad
incluso el mercadillo semanal
es la boutique donde no alcanza
el exiguo peculio
con el que los gobernantes
adormecen nuestras demandas.

Autor: Javier Solé

Del poemario “El cementerio que habitan los vivos” (ISBN 978-84-9076-351-3)


árbol centenario

27 Novembre 2014

Ian Cameron 05 - Spring Chestnut
Este árbol
viejo cansado
de hoja caduca
que vio morir a mi abuelo
al padre de mi abuelo fusilado
a mi propio padre
que vio mi cuerpo calcinado
que vera morir a los hijos de mis hijas
ese árbol
que permanece
erguido gallardo
decano de los árboles centenarios.

testigo de

suicidas incautos que troncaron sus ramas en actos fallidos
adolescentes que sellaron con un beso el primer amor
el sexo lascivo del patrón con la hija del labriego
el regreso de Ulises apenas iniciado el viaje

vestigio de

revoluciones traicionadas
matrimonios convenidos
negocios homicidas

testimonio de

crepúsculos de lujuria
alboradas de muerte
atardeceres en almíbar

ahora,
cuando parece que ya vio todo
y nada nuevo podía sorprenderle,
tiembla de miedo ante
la silueta del leñador

Autor: Javier Solé

Ilustración: Ian Cameron

Del poemario “El cementerio que habitan los vivos” (ISBN 978-84-9076-351-3)


versos a mi madre muerta

26 Novembre 2014

1967 En el rompeolas Javier con su madre
Madre,
son malas las noticias que debo darte.

El hijo de tu hijo no se habla con su padre
una de mis hijas juega sola con los muñecos de su hermana
tu esposo falleció gritando el nombre de una mujer que no acudió a su funeral.

Madre,
son malas las noticias que debo darte.

Todas las amigas olvidaron tu nombre
las mujeres del vecindario murieron de cáncer
tu amante negro vive todavía con su esposa.

Madre,
son malas las noticias que debo darte.

Habitan en tu casa unos extraños
las joyas baratas fueron empeñadas hace siglos
el jersey que me tejiste cuando niño se ha quedado pequeño.

Madre,
son malas las noticias que debo darte.

la suerte es esquiva con tus vástagos
somos pobres estamos tristes vivimos solos.

Por eso, madre
si ves alguna de mis hijas,
la viva o la muerta,
no me las entretengas
con historias del pasado,
que regresen pronto a casa
y pueda antes de dormir o de morir
darles un último beso que no se lleve el viento.

Autor: Javier Solé

Fotografía de 1967, en el rompeolas de Barcelona, juntos cuando ella apenas tenía treinta y seis años y yo sólo seis. 
Mª Teresa Ribas Ciriza (1/08/1931 – 26/11/2004).

Del poemario “El cementerio que habitan los vivos” (ISBN 978-84-9076-351-3)


el caballo muerto

25 Novembre 2014

albert birkle - 07
Cuando el sol insinúa
la pequeña despedida
pasa un carro lento
por los fatigados adoquines
al ritmo de los cascos y las ruedas.
Detrás
el bastidor soporta
la triste carga del caballo muerto
que encamina su silencio
al perfume del jabón.

Autor: Gabriel A. Jacovkis

Fuente original: http://paramiuncortado.wordpress.com/2014/06/07/el-caballo-muerto/

Ilustración de Albert Birkle


Madre e Hija

24 Novembre 2014

Gary-Nikolai Angelov - Гари Николай Ангелов - 09
Todo el pasado de ella son tus manos:
treinta amorosos años al fondo de tus palmas.
La has velado a lo largo de la noche:
te tiendes en la cama junto a ella,
tu pecho cálido contra su espalda,
sus cansados cabellos en tu rostro.
La abrazas y le hablas en voz baja
y, mientras, la acaricias.
Son las últimas noches, y sientes el calor
de su cuerpo agotado que tú tan bien conoces.
Ahora aprenderás a cuidarla en la muerte.
Siempre ha sido una niña: debes velar su sueño,
que se va pareciendo, más y más,
a la profunda sombra de alegría
por donde ella se desliza entre tus manos.

Autor: Joan Margarit

Ilustración de Gary-Nikolai Angelov


y sin embargo

23 Novembre 2014

itziar parreño 02
Somos tan pequeños…
Apenas una chispa,
un destello.
Es tan breve este camino
que a menudo decimos largo…
Y sin embargo,
es tan grande el dolor, a veces,
tan absoluto…

Somos
un punto en la eterna línea
que la vida dibuja.
La brizna de aire
que desplaza la hoja
al caer en otoño.
Un instante,
un preciso momento.
Y sin embargo,
es tan grande un abrazo…

No somos
más que una mota de polvo
en un viento que no cesa.
Una lágrima
entre todas las lluvias llovidas
y por llover.
Y sin embargo,
es tan grande una sonrisa…
Tu sonrisa…

Autor: Iñaki C. Nazabal

Fuente original: http://humo-itineraria.blogspot.com.es/2014/11/somos-tan-pequenos.html

Fotografía de Itziar Parreño


mujeres con sacos de carbón (Van Gogh, 1882)

22 Novembre 2014

Van Gogh - mujeres con sacos de carbón (1882)

…”Estos últimos días era curioso ver por la tarde sobre la nieve blanca, a la hora del crepúsculo, a los obreros de las minas que volvían a sus casas. Estas gentes están todas negras cuando salen de las oscuras minas a la luz del día, tienen aspecto de desollinadores. Sus casas son más bien pequeñas, podría decirse que son chozas, a lo largo de los caminos profundos y en los bosques y sobre las laderas de las colinas. Aquí y allá se ven aún techos cubiertos de musgo y por las noches las ventanas de los pequeños vidrios arrojan una claridad amable. “

Van Gogh vivió su vida de acuerdo a sus sentimientos, expresándolos no sólo en lo cotidiano sino también en sus obras, que desbordaban de pasión por la vida, amor por el prójimo.

Los grandes pesares de Van Gogh comienzan durante su estancia en La Borinage, Bélgica, trabajando como una especie de misionero y pastor; etapa que significó un estigma que nunca abandonó su memoria.

En 1879, Van Gogh marchó al Borinage, una región minera de Bélgica donde los trabajadores vivían en condiciones miserables. Impulsado por una fuerte vocación religiosa, había logrado que le dieran un cargo de seis meses en la Escuela Evangelista de Bruselas, pero, por causa de un celo que rozaba el fanatismo, no se le renovó su mandato.

El pintor, obsesionado en convertirse en pastor, vivió entre los humildes trabajadores de las minas de carbón de La Borinage, para sentir lo que ellos sentían. Fue allí que empezó a dibujar sus primeros bocetos reflejando la sufrida subsistencia de los mineros. Sin lugar a dudas el tiempo que vivió entre los mineros significó un vuelco en su vida, ya que no sólo descubre el dibujo sino que, además, ante la impotencia de no poder hacer nada por erradicar su miseria, se decepciona de la religión y su dios por abandonar, tanto a los mineros y sus familias como a él en su misión.

Las mujeres, encorvadas, vestidas de negro riguroso caminan apesadumbradas portando pesados sacos de hollín. No puede distinguirse ninguno de los rostros de estas mujeres castigadas por la dureza de una existencia en el límite de lo humano. El cielo está levemente oscurecido y unos cuervos sobrevuelan el camino por el que estas mujeres deambulan con gran pesar e infinita tristeza.

Sin duda, esta obra muestra la intensidad del que ha asistido personalmente a estas escenas.

Van Gogh - recolectores de leña en la nieve (1884)
En el otoño de 1884 Van Gogh retomará la temática de campesinos relacionándose con Millet, artista por el que sentía profunda admiración. Vincent desea transmitir al espectador la dureza de las labores rurales, de la misma manera que había ejecutado la serie de tejedores y en la región minera de Bélgica.

Una familia transporta la leña recogida entre la nieve para poder sobrellevar las duras temperaturas del próximo invierno. Las cuatro figuras se afanan en su labor mientras al fondo el disco anaranjado del sol se pierde tras el horizonte. El cielo grisáceo preludia una nueva nevada, contrastando con la blancura de los campos nevados. Pequeños arbustos crecen al borde del camino, zona en la que la nieve pisoteada por los transeúntes se convierte en más oscura.


poema de amor

21 Novembre 2014

Leslie Allen - 01
“no es cuestión de hacer poesía sino de darte amor”

(Raúl Núñez)

No me pidas
que te escriba
poemas de amor
ando falto de inspiración
nunca tuve gran talento

los mejores versos de amor
no se escriben nunca
los cuerpos
papiro y cáñamo
pergamino y pluma
trazan poemas
irrepetibles
que los monjes
copian en códices

dos jóvenes que habitan
la periferia de la abundancia
pintan con sus manos
un graffiti
en el muro que leo cada mañana

necesitaría cientos de galeradas
para emular las palabras
que los amantes dibujan en
en el lienzo de la cama

Autor: Javier Solé

Ilustración de Leslie Allen

Del poemario “El cementerio que habitan los vivos” (ISBN 978-84-9076-351-3)

Para la edición del vídeo del poema el cineasta Raúl Pereira cuenta con las fotografías de Ángel Palomar y la voz de Grabril A. Jacovkis:


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