ofrenda laica

26 Juny 2017


Si un bombero alza
1239 cruces
-una por cada hectárea
de bosque calcinado-
¿qué debería
un padre ateo
construir
como tributo
por cada uno de los años
-vividos o robados-
a una hija muerta?

Autor: Javier Solé

Del libro de poemas “Las hilanderas” (ISBN 978-84-9160-877-6)

En el bosque de Sant Salvador de Guardiola, cercano a la región de El Bruc, un pueblo rural en Cataluña, se alza la obra de Marc Sellarés, licenciado en Bellas Artes y bombero en Barcelona. En julio del 2015, un terrible incendio acabó con la zona situada entre las localidades de Anoia y Bages. Este artista decidió entonces recordar la tragedia y homenajear al que una vez fue un lugar lleno de vegetación y vida convirtiendo en cruces 1.239 árboles de todos los que se extinguieron a causa de las llamas, uno por cada hectárea desaparecida.

Más información en:

http://www.marcsellares.cat/?p=949


el último baile

19 gener 2017

2014-01-festival-sda-13
“…no hay verso sin madre, ni madre que no sea verso”

(Sara Gorricho González)

Tu madre todos los días
mira el último baile.

Cuando acaba la actuación
se escuchan los aplausos,
tú saludas
desde el ordenador
contenta pero enferma,
ella besa la pantalla.

Yo espío su silencio,
dos lágrimas en el suelo
evitan hablar de ti.

Autor: Javier Solé

Fotografía: actuación de Double funk en el Festival de invierno de SDA, enero 2014


Magdalena penitente (Georges de la Tour, 1640)

11 febrer 2016

Georges de La Tour - The Magdalen with the Smoking Flame (1640)
“Estoy sentado
en el suelo
de una habitación desocupada,
el retrato de una joven
no deja de mirarme
mientras una vela se consume
dando vida a la estancia.

Ignoro el tiempo transcurrido,
menosprecio el que vendrá.

Es fácil sentir cerca la muerte
admirando el pábilo doblegado
especulando de manera vaga
cuando reinará la noche.”

(Javier Solé, poema “Estancia en penumbra”)

Una habitación a oscuras, una única fuente de luz, una gran figura que llena todo el cuadro. Una mujer sentada. Aún es joven, ni su rostro que apenas vemos, ni su cuello y escote, ni sus manos delatan todavía la huella destructiva del tiempo. Solo tres colores, los más antiguos, los que han acompañado a los humanos desde la remota prehistoria: el blanco, la luz, el rojo, la vida, el negro, la muerte.

En su trayectoria artística Georges de la Tour tuvo dos etapas muy marcadas: la primera de ellas corresponde a pinturas de temas de género enfocadas a la representación de la vida de los campesinos de su tierra: sus toscos rasgos, sus costumbres y hasta sus comidas; la segunda etapa, la cual lo ha hecho más célebre, comprende cuadros de temática preferentemente religiosa y moralista, pintados en ambientes nocturnos o muy oscuros con un fuerte y contrastado claroscuro, en el que a menudo la fuente de luz es una única vela. El efecto casi fantasmagórico de estos cuadros nos presenta a diversos personajes de la Biblia envueltos en una atmósfera que incita al recogimiento y la meditación mística. En algunos de estos cuadros, como en el “San José carpintero” de 1642, el santo está acompañado por su hijo Jesús que sostiene una vela y la luz que incide en su rostro infantil es de tal intensidad que pareciera que brota de él mismo. El barroquismo de La Tour se encuentra precisamente en estos efectos que parecen casi irreales, pero en ningún caso artificiosos. En términos generales se dice que La Tour era un pintor “tenebrista” al estilo de Caravaggio, Zurbarán o Ribera, pero su estilo es más afín a la pintura de algunos maestros holandeses de su época como Gerrit van Honthorst, Hendrick Jansz Terbrugghen y Dirck van Baburen. Todos ellos hicieron cuadros de gran contraste en los cuales la luz provenía de un único foco, que generalmente era una vela y su temática era más realista que la de sus coetáneos flamencos.

Magdalena es una hermosa jovencita de pelo largo alisado y apoya la cabeza sobre su mano izquierda, mientras su mirada, aparentemente absorta en los libros, el crucifijo acostado y la cuerda del flagelo, se pierde en el vacío; su mano derecha sostiene la calavera, símbolo de la fugacidad de la vida. Un detalle fuera de lo común es que su falda está recogida, lo que permite ver unas bellas piernas, así como la blusa a medio caer nos enseña su cuello y sus hombros tersos. Indudablemente esa representación nos hace pensar en la joven mujer pecadora que va a hacer penitencia, arrepentida de su vida licenciosa, en buena parte debida a sus atributos físicos que el tiempo se encargará de estropear. Otras representaciones de la Magdalena penitente la retratan como una mujer acabada, sucia y desaliñada, pero La Tour nos la muestra en toda su plenitud y belleza juvenil. Es una joven campesina de Lorena que quizás ha pecado y se ha arrepentido. Pero hay otros rasgos más oscuros detrás de esta representación; por ejemplo, obsérvese el vientre de la muchacha, que parece estar hinchado como si estuviera embarazada, una nueva vida, en contraste con la calavera, la muerte. La luz proviene de una bujía de aceite y no de un cirio, que tradicionalmente se asociaba en número de doce a los apóstoles y en tres a las tres Marías, entre las cuales se encuentra María Magdalena.

El cromatismo de colores rojos, marrones, blancos y amarillos es magistral, así como los cuidadosos efectos de luz y sombra de gran contraste de tono. Seguramente la parte más difícil de pintar fueron las piernas de la muchacha, pues en ellas la luz incide con mucha fuerza, pero dejando una marca muy delgada en el frente y se derrama hacia las partes de atrás en una gama de sutiles tonalidades en penumbra.

Georges de La Tou - The Penitent Magdalene (1625) (02)Georges La Tour pintó otro cuadro con el mismo tema unos años después, en el cual la santa penitente, retratada en un perfil que oculta más su rostro y con falda larga, tiene enfrente de sí un espejo en el cual se refleja la vela que ilumina la escena. El espejo es el símbolo de la vanidad, la calavera el emblema de la mortalidad y con la vela se crea una iluminación espiritual. Una luz que es mística e íntima, muy diferente de la luz gloriosa de los vitrales góticos que nos eleva hacia las alturas; esta luz nos sumerge en el seno protegido de nuestro interior, en donde reside el alma.


cualquier diecisiete de agosto después del 2014

17 Agost 2015

Daniel F. Gerhartz - 04
Es diecisiete de agosto.

Tu cumpleaños.

Y no es justo
que no te entreguen regalos los amigos
que nadie te cante el happy birthday ese de los cojones
ni tengas pastel
ni soples velitas
mientras pides un deseo.

Pero no quiero que te preocupes
ni te entristezcas,
yo envolveré tus regalos,
cantaré el happy birthday ese de los cojones,
me comeré el pastel entero,
apagaré las velas todas de una vez,
y pediré el único deseo que tú y yo
anhelamos de veras hace meses.

Imagínate si me lo conceden,
volver a pasear
los dos
sin saber
si vamos o venimos
por un camino indefinido,
sin el miedo a las despedidas.

Autor: Javier Solé

Ilustración: Daniel F. Gerhartz


en la víspera de tu aniversario

16 Agost 2015

Natalie Salbieva - 01
Ahora
que las tormentas
de agosto
anuncian
el declive del verano
me pregunto
que bachillerato
hubieras escogido.

Autor: Javier Solé

Ilustración de Natalie Salbieva

Del libro de poemas Las hilanderas


els follets de la marina

17 Mai 2015

els-follets-de-la-marina
La mare ha escrit
un llibre de follets
per als nens i nenes del barri
que tu, filla, no podràs llegir.

Si jo en llambregar les pàgines
t’imagino a la meitat del conte
és perquè ella t’ha amagat,
sap que en els llibres
i entre els infants de la teva edat
seràs feliç.

Autor: Javier Solé

Fotografía: Portada del llibre escrit per Mª Isabel Alarcón i Mª Ángeles García-Carpintero, il•lustrat per Vanessa Díaz i amb maquetació de Santi Palomo.


sant Jordi

23 Abril 2015

sant jordi
He visto
a una amiga de mi hija
con un libro y una rosa.

Ella no se ha fijado en mí,
yo no la he saludado.

Hay padres
que recuerdan
siempre
todos los días
que no vencieron
nunca
ni una sola vez
al dragón.

Autor: Javier Solé


%d bloggers like this: