el coloso (Goya, 1812)

31 Mai 2016

Goya - El coloso (1812)
El coloso (entre 1808 y 1812), también denominado El gigante, El pánico y La tormenta, es un cuadro tradicionalmente atribuido a Goya en el que un gigante de tamaño colosal se yergue tras unos montes, ocupando el centro de la imagen, rodeado de nubes y con los puños en alto. El tercio inferior del lienzo lo ocupa un sombrío valle donde una multitud de gente y ganado se dispersa caóticamente en todas direcciones.

El Coloso presenta un paisaje en el que una figura masculina de proporciones gigantescas camina de espaldas, rodeada de nubes, con sus ojos cerrados y el puño izquierdo levantado. En la parte baja, todo de tamaño muy reducido, hombres y mujeres, carruajes y animales corren o se detienen en su huida.

La “pobreza” de la técnica de ‘El Coloso’, así como de su luz, colorido y su marcada diferencia con obras maestras de atribución documentada de Goya, han llevado, entre otros aspectos, al Museo del Prado a asegurar en un estudio que este cuadro no fue realizado por el maestro aragonés. Posteriormente, en julio de 2009 las universidades españolas y numerosos expertos en Goya firmaron un manifiesto apoyando la autoría de Goya en El coloso.

La técnica de esta obra es similar a la de las pinturas negras de la Quinat del Sordo. Domina el color negro, los toques de color son mínimos y aplicados con espátula y la temática parece afín a algunas obras alemanas inscritas en la corriente Tempestad y arrebato.

La forma de aplicar el color es ya revolucionaria; por ejemplo en las nubes que envuelven la cintura del gigante se distinguen empastes dados con pincel y extendidos luego con espátula, procedimiento entonces insólito.

Las figuras llevan sobre la pasta “pigmento”, lo que les otorga fuerza dinámica; la sensación de movimiento agitado se obtiene precisamente con estos toques que parecen despegarse de formas sólidas. El pintor supo en algún momento obtener efectos intensos simplemente superponiendo cosas o masas cromáticas; así el bosque de la derecha era, primitivamente, una montaña, y algunas manchas adicionales de negro le han dado esa impresión de bosque en tinieblas.

Goya - El coloso (detalle 02)

Aparte del acierto de la composición general, el contraste entre el gigante sin piernas visibles y la muchedumbre que huye, es de admirar en la observación cercana el dinamismo de cada grupo, la sensación de miedo, de crispación, de cosas que no llegamos a ver, que solamente intuimos.

La verdadera significación e intención temática de este lienzo es aún imprecisa. Algo colosal y terrorífico se yergue frente a la desamparada humanidad y la pone en fuga. Sólo un asno, estampa de la ignorancia y la inconsciencia, permanece quieto e impávido.


la partida

30 Mai 2016

Christian Schloe - 10
Dos mujeres jugaban a las cartas.
Las dos eran hermosas y perversas.
Las dos hacían trampas. La partida
se prolongaba más que de costumbre,
a juzgar por los gestos de impaciencia
que ningunas ocultaba. Vida y Muerte
se llamaban. Y habían apostado
el corazón de un hombre, como siempre.

Autor: Amalia Bautista

Ilustración de Christian Schloe


un dia seré mort

29 Mai 2016

PepMontserrat-Undiaestaremuerto-Undiacualquiera-MiquelMartiacutePol_zps94c72af9
Un dia seré mort
i encara serà tarda
en la pau dels camins,
en els sembrats verdíssims,
en els ocells i en l’aire
quietament amic,
i en el pas d’aquells homes
que desconec i estimo.
Un dia seré mort
i encara serà tarda
en els ulls de la dona
que s’apropa i em besa,
en la música antiga
de qualsevol tonada,
o, encara, en un objecte,
el més íntim i car,
o potser en els meus versos.
Digueu-me quin prodigi
fa la tarda tan dolça
i tan intensa alhora,
i a quin prat o quin núvol
he d’adscriure el meu goig,
perquè em sé perdurable
en les coses que em volten,
i sé que algú, en el temps,
servarà el meu record.

Autor: Miquel Martí i Pol

Ilustración: Pep Montserrat


amor en lejanía

28 Mai 2016

Friedrich - Moonrise over the Sea (1820)
Recuerdo que cuando estaba en casa
de mi madre, en mitad de la llanura,
tenía una ventana que se abría
a los prados; al fondo, una frondosa barrera
escondía el Ticino y, todavía más al fondo,
aparecía una oscura franja de colinas.
Yo, entonces, solo había visto
una vez el mar, pero mantenía
una amarga nostalgia de enamorada.
Hacia la tarde, miraba el horizonte
entrecerraba un poco los ojos, acariciaba
los contornos y los colores en las pestañas
y la línea de colinas se alisaba
trémula, azul. Me parecía el mar
y me gustaba más aún que el verdadero.

Autor: Antonia Pozzi

Ilustración: Friedrich, “Moonrise over the Sea” (1820)


padecimientos

27 Mai 2016

Luis Rizzo - Yeni Venezuela (2010)
nada nos curará
del espanto de nacer

nada

nadie

de toda esta carne
alrededor de su éxodo

no

nada nos curará
de la daga de una esperanza
templándose en el pecho
del gesto que desempolva el ala

de la propensión del pájaro
a cantar

no hay cura ni consuelo
para la belleza
es sólo un padecimiento
hecho de muertes.

Autor: Vera Eikon

Ilustración: Luis Rizzo, “Yeni Venezuela” (2010)


365 dies

26 Mai 2016

Marta Bevacqua - 37
Sempre he buscat un raconet
Per dedicar-te la més preciosa de les paraules.
Avui fa 365 dies et dedicava
Quatre versos fets a última hora, com sempre.
He tingut por que les coses
Se m’escapessin de les mans
I no ha estat fàcil, ho reconec
He empassat saliva més d’una vegada
Potser més de 365.
He plorat de ràbia perquè ja et vaig dir
Que eres un egoista, per haver marxat així
Sense donar-me la oportunitat d’acomiadar-me.
Avui fa 365 dies escrivia les paraules més dures
Les paraules més difícils
El poema que més he repetit
Però saps, no supera les 365 vegades.
He passat 365 dies sense sentir-te la veu
Sense poder-te dir moltes coses.
Avui fa 365 dies que no et tinc al meu costat
Però el teu nom es repeteix 365 vegades

Al meu cap, al meu cor.

Autor: Júlia Costa i Rodríguez

Fuente original:
http://trossetsdemijulia.blogspot.com.es/2013/10/365-dies.html

Fotografía de Marta Bevacqua


cielo

25 Mai 2016

P E D R O • D I A Z • M O L I N S
Sobre las montañas nevadas,
como una flecha oscura,
van los patos salvajes.
Cruzan.
Como tu sombra
sobre mi corazón.

Autor: Susana Cabuchi

Fotografía de Pedro Díaz Molins


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