Agostina Segatori sentada en el café du Tambourin (Van Gogh, 1887)

30 Setembre 2016

Van Gogh - agostina segatori sentada en el café du Tambourin (1887)
“Hay
una mesa con dos vasos
y una sola silla,
en el exterior del bar,
la vida no se detiene;
el hombre llora y bebe,
la chismosa vieja
permanece intranquila.
Una mujer, libre de ambos,
espera en el andén el tren”

(Javier Solé, poema “En el interior del bar”)

Una mujer vestida llamativamente aparece sentada en una pequeña mesa, fumando un cigarrillo y mirando al vacío. La mujer representada es Agostina Segatori, la propietaria de este café. Agostina tiene la mirada perdida, destacando la nostalgia de sus grandes ojos.

Agostina Segatori era de origen italiano y emigró a Paris muy joven para ganarse la vida como modelo. Entre 1872 y 1884, Agostina Segatori mantuvo una relación un tanto conflictiva con el pintor Edouard Joseph Dantan y tuvo un hijo que el artista no quiso reconocer, Jean-Pierre Segatori. Unos años más tarde, consciente de las dificultades para seguir ejerciendo de modelo y con la finalidad de independizarse, Agostina monta su propio negocio, el Café au Tambourin (Café de la pandereta).

El restaurante de Agostina era bastante pintoresco. Tanto la jefa como las camareras iban vestidas con el traje regional de la Ciociaria. En las paredes colgaban cuadros de pintores conocidos, como Dantan o Gerôme. Lo más característico eran las panderetas: mesas en forma de pandereta, taburetes en forma de pandereta, platos en forma de pandereta. Pronto el local se convirtió en lugar de cita de la bohemia artística del barrio y de gentes de los bajos fondos.

Durante la primavera de 1887, Agostina tuvo una relación sentimental con uno de los habituales del Tambourin, Vicent Van Gogh, que por entonces vivía en el apartamento de su hermano Theo, en la cercana rue Lapic.

En julio de 1887 la relación de Van Gogh y Segatori llegó a su fin, parece que de mutuo acuerdo, según consta en la correspondencia mantenida con su hermano Theo. El local fue clausurado.

En la pintura, con los contornos muy difuminados -con un efecto atmosférico similar al que la nula profundidad de campo en la fotografía- Agostina tiene la mirada perdida, destacando la nostalgia de sus grandes ojos.

Tal vez, dada la proximidad entre el retrato y la ruptura, ya presagiaba el final del romance con el pintor.


la verdad

29 Setembre 2016

Cristiana Otero - 03
Hay semillas negras en sus labios, y una flor
que derrama el denso perfume de la verdad

Autor: Raúl Muñoz

Ilustración de Cristiana Otero


el cuento de nunca acabar

28 Setembre 2016

Otto Dix - El vendedor de fósforos (1921)
El cuento se repite irremediable.
El hombre esconde un lobo para el hombre.

Qué más da que haya sido el primer mundo
el que aplastó al segundo o al tercero.

Qué más da que se llamen sacerdotes,
políticos o zares,
banqueros o empresarios,
si el miedo a la hecatombe,
a la prima de riesgo,
a dios o a cualquier cosa es su herramienta.

Qué más da que construyan catedrales,
pirámides, palacios,
edificios, o jueguen a la bolsa,
si al redactar las leyes
corrompen las palabras
para robar con ellas.

Qué más da cómo vistan, cómo hablen
qué más da para darnos por perdidos.

La Historia se resume en lo de siempre:
unos pocos que joden a unos muchos,
si esos muchos no saben decir basta.

Autor: Inma Pelegrin

Ilustración: Otto Dix, “El vendedor de fósforos” (1921)


nos quedará la lluvia

27 Setembre 2016

G E N N A D I • B L O K H I N
Nos quedará la lluvia
como un llanto benigno,
como un perdón divino e infinito
que nos cubra las manos irredentas.

Nos quedará la lluvia,
con su inmisericorde desamparo,
cuando se borre el mundo,
cuando no quede nada,
y busquemos respuestas imposibles,
bajo un cielo de plomo y de ceniza,
para este corazón destartalado.

Autor: Marisa Peña

Fotografía de Gennadi Blokhin


tu memoria

26 Setembre 2016

mujer ventana oscuridad
Puntual, llegaba a diario la paloma
cruzando el mar, y con tu voz bajaba
a posarse en mis manos.
Me decías:
“Hay nieve en mis ventanas y me ahoga
la soledad. En mi memoria sólo
descansa unos momentos la tristeza
cuando eres tú, sin ti, quien la visita
como evasiva, transparente, sombra”.
Prometías volver cuando el verano
desvelara su flor: “Hemos de vernos
y hablar de tantas cosas…
Aún podemos
regresar a Orihuela…”
Como quema
el cristal irisado del recuerdo…
Yo también estoy sola. En otra nieve.

Autor: Angelina Gatell


traslúcido

25 Setembre 2016

Leonid Afremov - 31
Como láminas de cristal antiguo
actúan los recuerdos.
Desfiguran las calles,
alteran el contorno de las cosas
y emborronan los límites.
Mirar a través de ellos es hacerlo
a través de una lluvia inexistente
que se incluye en la escena y la transforma.

Autor: Inma Pelegrin

Ilustración de Leonid Afremov


memoria

24 Setembre 2016

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“Lo peor
no es perder la memoria
sino que mi pasado
no se acuerde de mi”

(Luis García Montero, poema “Otras dudas”)

La memoria de un niño
ni olvida ni ignora

el hambre del lactante
amamantado por un pecho yermo
fustigado por las ratas
cuando adulto
degusta en un restaurante de moda
los manjares del chef más laureado.

La memoria de un niño
ni desatiende ni relega

el miedo del hijo
asustado por el disparo
que abate en la cuneta
a un padre rebelde
cuando adulto
diputado electo
obligado por el protocolo
estrecha la mano
del verdugo
en el hemiciclo del Senado.

La memoria de un niño
recuerda siempre

la tristeza del huérfano
al que la abuela ciega preparaba la cena
cuando adulto
en la soledad de un apartamento minúsculo
reproduce sin destreza
aquellas recetas de mágicos sabores.

La memoria de unos padres
no podrá olvidar nunca

nunca

jamás

el cuerpo inerte de la hija

el primer llanto al nacer, el último suspiro al morir
el primer beso en la cuna, el último abrazo en el lecho
las primeras palabras, el último balbuceo.

La vida rota
expuesta en imágenes desordenadas
abandonados
toda la eternidad
en el exilio interior
huyendo del futuro
para despacito
ordenar
poco a poco
en tardes tristes interminables
las fotografías
de una muerta que vive en la memoria.

Autor: Javier Solé

Ilustración: Lottie Davies – med the day my brother wasborn

Del libro de poemas “La casa del silencio” (ISBN 978-84-9095-522-2)


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